JUiCE Los Angeles - Hip-Hop

J.U.i.C.E. para todos

J.U.i.C.E. para todos

Un programa en Pico Union ofrece a adolescentes un espacio para aprender música, baile y otras artes

por Patricia Prieto/ patricia.prieto@laopinion.com | La Opinión | 2009-10-03
http://www.impre.com/laopinion/vida-estilo/comunidad/2009/10/3/juice-para-todos-152073-1.html

En el centro, los chicos practican, además de baile, grafitti artístico, música y rapeo. (FOTO: Jeremie Prete)

En el área de Pico Union opera un programa no lucrativo que brinda a los jóvenes un espacio seguro donde pueden desarrollar su destreza en el baile urbano, la música DJ, la escritura rítmica y el arte del grafitti.

Justicia a través de la unión de energía positiva (J.U.i.C.E.) fue creado en 2001 en el distrito de Rampart por la consejera Dawn Smith, quien trabajaba en los centros de detención de Los Ángeles. Ella notó que la mayoría de los adolescentes que trataba se involucraban en las pandillas por no tener en su comunidad un lugar donde pudieran canalizar su energía e inquietudes.

“El programa comenzó con 80 adolescentes y las clases de break dance y DJ”, dijo Mónica Delgado, actual directora de J.U.i.C.E. “Y hoy tenemos 200 participantes, varios programas de arte y música y a nuestros MC [raperos] que crean su música con computadoras”.

Para recaudar fondos para el programa, hoy los bailarines de J.U.i.C.E. se presentarán en el II Festival de hip-hop en el Ford Theatres de Los Ángeles.

“Nuestros muchachos tienen un estilo muy singular de bailar hip-hop”, explicó Delgado. “Ellos mezclan pasos tradicionales de los bailes movidos latinos, como por ejemplo la salsa, con los estilos quebrados de las danzas urbanas, como el popping, locking, breaking, house dance, krumping y otros”.

De acuerdo con la entrevistada, todas las coreografías fueron creadas por los mismos jóvenes, bajo la guía y supervisión de profesores, ya que la idea del programa no es imponer, sino sacar a flote la creatividad y puntos de vista de los adolescentes.

“Nuestro objetivo principal es la de ofrecerle a los muchachos una pequeña comunidad o una pequeña familia, donde se sienten cómodos y confiados en expresar sus ideas sin tener que vestir de cierta manera para ser aceptados, escuchados y respetados”, denotó la directora.

Con ayuda de profesionales, los niños aprenden la técnica de DJ. (FOTO: suministrada)

Las clases, diseñadas con una estructura no tradicional, son impartidas los jueves de 4:00 a 10:00 p.m. Y, de acuerdo con Delgado, estas están abiertas a muchachos y muchachas entre los 14 y 21 años.

“He bautizado este grupo poblacional como ‘los olvidados’”, denotó la entrevistada. “Porque si tú ves, hay muchos programas para los niños y adultos, pero casi nada para este grupo que tanto lo necesita, por estar en las edades donde se meten en graves problemas, especialmente cuando no se estudia ni trabaja”.

Delgado aseguró que al facilitarle a los jóvenes desocupados un espacio propio para bailar, crear música y grafitti artístico, varios terminan matriculándose en un colegio o academia de música y artes visuales.

“El festival de danza que vamos presentar en el Ford Theatres es un simple ejemplo de la seguridad que adquieren estos muchachos en su vida personal y en su desarrollo artístico”, apuntó la directora.

Informó que desde marzo, J.U.i.C.E. encontró un nuevo hogar en el Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), donde sus participantes tienen hoy un tablado amplio para practicar sus bailes, una sala de computadoras para crear su música y un patio cuyos muros son pintados y repintados por los grafiteros artísticos.

“El cambio [a CARECEN] fue un movimiento positivo de identidad”, dijo Delgado. “La mayoría de los muchachos y muchachas son hijos de inmigrantes centroamericanos y mexicanos que residen alrededor de sus instalaciones”.

Comentó que J.U.i.C.E. ha servido como un puente generacional, ya que los adolescentes llevan a las clases a sus abuelos, padres y hermanos menores, quienes también pueden involucrarse en el programa.

“Pienso que es favorable que los adolescentes participen en un programa con adultos y los niños”, dijo Delgado. “Porque los jóvenes, al verse rodeado de sus familiares, toman más responsabilidad de su comportamiento y respeto hacia los demás. Algo que no sucede cuando los adolescentes se encuentran solos y con pocos ojos adultos para su supervisión”.

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